LA MECÁNICA DE ESTO…

Me quedo perdida entre paredes, descubro que son dimensiones. Veo a mi padre y hermano hablar entre ellos pero se encuentran en espacios y tiempos distantes…aún así hay lógica en su charla, mientras uno parece retroceder el otro avanza, pero sin embargo ambos ahora están en un mismo presente.

La luz es escasa, un efímero rayo anaranjado atraviesa de techo a piso una esquina de la habitación a modo de señal que el Eterno siempre está detrás de todo…aparece un niño desde una puerta que resultó estar camuflada en estos espacios donde el tiempo circunnavega. El pequeño mira a mi padre con alegría, con esperanza, sabiendo que ha llegado a su refugio…mi hermano desaparece de escena. El muñeco trae un cuaderno entre las manos, es una libreta. Mi padre la recibe cuando se la estira entre sus tiernas manitos…la abre, la hojea y en ella descubre palabras simples. Estaba esperando este encuentro papá, abuelo, hijo, se dijeron al unísono.

Somos todos ellos de los círculos dentro de otros círculos. Conoces bien la mecánica de esto, pero nos gusta jugar a olvidarlo, a partir de cero para vivir la magia del reencuentro.

PATAGONIA

Días atrás rebuscando información referente al topónimo (nombre propio de un lugar) en este caso, Patagonia, me topé con un estudio de la lingüista e investigadora de idiomas indígenas, Mary Ritchie Key (1924-2003) que se me hizo no sólo interesante, sino también altamente importante para no compartirlo, así que aquí les dejo una nueva visión y creo que muy acertada interpretación del real significado del porqué Patagonia.

El documento en cuestión menciona a los grupos de Indios americanos que habitaban la Patagonia: Tehuelches, Onas, Haush, Chonos, Kawéskar y Yámanas, haciendo especial énfasis de lo erróneo que fueron interpretados en la historia. Bueno, de esto creo que cada vez se deja ver más y más evidencia que nos permite entender quiénes eran realmente estos dizque pueblos primitivos. Una pequeña frase de Mary a lo largo de su estudio invita a sumergirse en sus líneas a la hora de querer entender el real significado de la palabra Patagonia, «…el rico saber de los indios…» y si alguien pudo enterarse y acceder a todo ese tesoro de ideas y forma de ver el mundo fue el misionero inglés Thomas Bridges.

Si no tienes idea de quién carajos fue ese tal Thomas Bridges, pues que sólo os diré que fue el primer hombre blanco en vivir en Tierra del Fuego y el primero y único en escribir «El Diccionario del Yagan», obra que incluye más de treinta mil vocablos. Pues si ahora se te antoja sumergirte en su interesante vida, haga lo suyo y dedícale un poco de esos minutos que regalas a Tic Toc, Instagram y demases para indagar sobre este pulento personaje que a mi parecer hizo, más que historia.

Retomo la idea inicial y continuo, porque ahora se viene lo bueno y cabe mencionarlo también, lo bello de todo esto. Mary Ritchie, durante su investigación dio con la X (esa que siempre marca el lugar) al notar que, cito textual: «Bridges utilizó una disposición poco usual en la recopilación de su diccionario, y es que no está escrito en orden alfabético». ¡Anda la osa! Espero esa sea tu expresión.

Antes de proseguir con tanta belleza que nos dejó el descubrimiento de Mary, es bueno recordar dos aspectos de la vida del gran Bridges. Primero, hacer mención a que Thomas Bridges fue adoptado por el pastor George Despard quien estuvo a cargo de la misión anglicana en las Islas Malvinas. Y segundo, Thomas tenía la edad de trece años cuando inició vida nueva en este lado del mundo por lo que llegó a mezclarse y convivir con los indígenas a tal punto que aprendió muy bien su idioma y (ponga atención aquí) su forma de pensar también.

Ya aclarado lo anterior, prosigo. Mary descubre en el diccionario de Thomas que los morfemas que forman una palabra, pueden encontrarse en varias partes del mismo. Quizás y espero así sea, te estés preguntando -¡¿Qué carajos quiere decir esto?!- Bueno, nada más significa que una palabra forma parte de otras palabras. Bridges estaba tan bien informado de la vida de los indígenas que pudo agrupar morfemas en conjuntos que reflejaban el modo en que los yaganes miraban el mundo. Ahora en texto claro para que no pierdas el hilo… Los Yaganes, usaban una palabra para denominar o expresar algo en base al uso de esta. Por ejemplo, si un Yagan mencionaba la palabra mar, el término que usaría para referirse al mar dependería si este se encontraba en la playa o sobre una canoa en la mitad de dicho mar. De modo que, referirse a algo implicaba mucho de la ubicación donde se hallaba el hablante. Me atrevería a decir que los Yaganes tenían una percepción a niveles muy superiores del mundo y su interacción con el.

Teniendo claro toda la previa anterior te llevaré a la guinda de esta torta para presentarte aquellas palabras que Mary encontró hacían referencia a Patagonia.

Página 99: < u-patagön-a > ‘Ampliar, ensanchar. …Estirar, como cuando una persona estira sus brazos, alas, chaleco, etc. …’.

Página 211: < kupata-gu-möni > ‘Ir hacia (un lugar) y ampliar, o estirar los brazos’.

Página 372: < patag-önia > ‘Para referirse a cualquier cosa o superficie ancha; …’.

Página 555: < tupatag-öna > ‘Extender, abrir hacia fuera, …’.

Las que listo a continuación son las que yo encontré haciendo una búsqueda algo expedita en el diccionario ya mencionado.

Páginas 39, 92, 115, 128, 130, 175, 186, 190, 197, 202, 255, 286, 290, 310, 326, 327 y 335: < pata > ‘Hacer, subir, partir, la cresta de cualquier montaña, tirar, cruzar tierra, dejar el hábito de tener miedo. Ponerse a la vista desde el sur. Flotar como plumas en un viento fuerte. Algo que se acaba, lo último;…’

Páginas 33, 49, 50, 74, 202, 233 y 308: < onia > ‘Hacer cualquier cosa con suavidad. Estar de costado al viento. Abertura. Hacerse amplio, extendido. Mostrar, hacer ver. Intentar, ir juntos en compañía;…’

Página 202: < patag > ‘Hacerse amplio, expandirse;…’

Entonces, qué dicen ¿nos comemos la guinda? ¡Bien, bon apettit! Si debiera definir Patagonia de acuerdo a como lo vivían los yaganes podría decir que es un lugar muy amplio que se expande a medida que te sumerges en el y te invita a abrir los brazos para sentirte parte de su inmensidad. Ese lugar que por su grandeza sobrecoge al punto que asusta, pero que al mismo tiempo te motiva a enfrentar ese miedo y qué mejor si lo haces en compañía. Quien ha estado en la Patagonia intuyo sabrá bien a lo que me refiero. La magia de estas tierras cubiertas de vientos y bajas temperaturas causan esa sensación de asombro, admiración y amor instantáneo que genera esas ganas de expresar afecto envolviendolo todo en un abrazo. Y siempre, siempre, siempre al ir hacia las montañas no solo descubrirás que efectivamente todo se irá haciendo más ancho a la vista, si no también en tu interior.

Para terminar, qué opinas tú, ¿crees que los blancos eran los civilizados en comparación a los «supuestos» pueblos primitivos? Si te gustó, comenta, comparte e ilumina.

Liga al diccionario del Yagan

Liga al estudio de Mary Ritchie Key

LA ESPERA DESDE EL MUELLE

Vivir en una isla no es para cualquiera mucho menos el vivir solo en una isla. Tiene que gustarte la soledad, saber saborear de ese disfrute que significa estar contigo mismo porque la soledad te lleva a refugiarte en tu interior, más aún cuando la conectividad y la tecnología no están presentes. Cuando callas el ruido externo se agudiza sin querer el oído y comienzas un viaje sin retorno a descubrirte y re descubrir tu verdadero ser. No creo que exista un prototipo de persona con intereses y gustos etiquetados para enmarcarla en un entorno solitario. Sólo creo que por sobre todo debes tener coraje para conocerte. Porque sí creo que aquellos que le temen a la soledad es porque temen descubrir quienes son en realidad.

Camino a la plataforma con vista al islote Santa Clara. Sector Punta de Isla en Robinson Crusoe.

La conexión interna te lleva a darle sabores y significados nuevos a lo estandarizado por la sociedad que a mi modo de ver te guía por un camino más que demarcado donde la aventura se torna repetitiva y peligrosa. Por eso amo la oportunidad de experimentar soledad ya que terminas envuelto en vivencias que conllevan a reinterpretar ciertos conceptos.

Recuerdo mi experiencia en la Isla Robinson Crusoe donde me quedaba a solas los fines de semana en el Sector de Punta Isla. Más allá de experimentar tantos momentos de soledad, que creanme, oportunidad que tenía para salir a caminar la aprovechaba porque disfruto del contacto con la naturaleza y lo agreste, se tornó natural buscar mi momento diario a solas dentro de toda la soledad (¡Ja, qué redundante soledad!) En fin, mi momento íntimo lo encontraba en el sector del monumento «La espera desde el muelle», una plataforma con esculturas de yeso que representan a las mujeres que se quedan a la espera de sus esposos que se lanzan a la mar y a los hijos que parten al continente a estudiar. Mi ritual era allegarme a este lugar con mi libro de turno o en su defecto con mis audifonos pero eso sí, no podía estar ausente mi infaltable mate. En este lugar me sentaba con vista al sur principalmente, porque aparte de apreciar la belleza única del islote Santa Clara que me enamoró desde el instante en que lo vi, esta era la dirección exacta donde se encontraba todo lo que amo. Mi familia y amigos en la Patagonia. Aquí es donde le daría nuevo sentido al término «nostalgia» que si bien es cierto refiere a un sentimiento de pena o ausencia terminé aceptando que en realidad esa nostalgia estaba llena de dulzura y alegría. El circuito era completo o más bien se sellaba al estar a solas de este lado de la isla saboreando amargos mientras contemplaba la bella Santa Clara y el infinito sur del mundo.

Monumento en yeso, La Espera Desde El Muelle. Sector Punta de Isla. Isla Robinson Crusoe.

Es increíble como un sorbo de yerba cálida puede provocar sensaciones varias de felicidad, es como viajar en el espacio tiempo. Sí, el simple sorbo era el interruptor que conectaba mi aparente soledad con todo mi mundo de amor y seguridad. Era el momento de estar en casa, mi momento de recargar energías.

Sobre la plataforma del monumento mirando al islote Santa Clara y disfrutando de los amargos

Tiempo después de haber estado en esa mágica isla, terminé dándome cuenta que el monumento «la espera desde el muelle» se convirtió en mi espera personal diaria (mientras estuve en la isla) donde buscaba ese momento para conectar mi pasado con mi presente navegando a mi interior en busca de mi verdadero yo.

Y resulta anecdótico redescubrirme hoy en algún rinconcito de la Patagonia tomando mate y sintiendo esa nostalgia por la isla bonita.

Colaboración para mis amigos de Tierra del Fuego Store ¡Nos vemos entre mates y montañas!

ESTABA BUENO

(NOTA: Dale acento argentino para que conectes al 100% con la prosa)

Antaño calentábamos la pava.

Hoy movemos una palanquita y ponemos a hervir la pava eléctrica. Y si tenés guita te hacés de una pava más moderna de esas que podés seleccionar la temperatura.

Antaño tenías que cargar con la pava para compartir unos ricos mates con la familia, los amigos y los recién llegados. Lo común era un círculo alrededor de la mesa y si era invierno pues cercaban la estufa a leña.

Hoy, nos llevamos el agua caliente en un termo por lo que cambiamos la casa por los parques, plazoletas, playas, montañas y donde a vos se te ocurra.

Hoy, las yerbas vienen en sabores. Como las amistades, algunas dulces otras más agrias..pero si no las probás no te enterás. Hay quienes se aferran a lo clásico y los que por ventura prueban de todos los gustos…así como un abejorro volando de flor en flor.

Antaño cargábamos con un solo mate y lo compartíamos entre todos, nuestro plus era hacer sonar el último sorbo dejando en claro que ese mate estaba bueno.

Hoy con la nueva normalidad cada uno carga con su matero y cada vez son menos los que sorbetean con resonancia el último trago. ¡Pónele con ganas! Les digo «cho». Que se note que ese mate estaba bueno.

CÍRCULO

¡El fuego se está apagando!

Irene se ha dado cuenta que los sucesos acontecen nuevamente, creando un círculo de eventos con sus emociones que antaño flameaban en señal de un pacto con sabor a eterno. Lo diferente de esta vez es que el circulo de eventos con sus emociones giran y giran a grandes velocidades (sin que Irene fuese capaz de percibirlo, hasta hoy) finalmente genera un estallido exponiendo caretas y falsas intenciones. Este es el instante preciso donde asimila que la flama se extingue.

El circulo se expande y contrae al mismo tiempo que va percibiendo como el fuego se va apagando. Si alguna vez Irene creyó ver luciérnagas a su alrededor ahora entiende que sólo fueron destellos de una vieja linterna. Juzgó erróneamente una imagen que creyó libre de filtros y retoques que al ir dándole consciencia le corroen tal cual un veneno buscando cubrir todo con cruel frialdad.

El fuego se va apagando mientras el círculo se expande y contrae al mismo tiempo. El telón se está cerrando para dar termino a la obra con el final que ella ha conocido siempre, entonces se abalanza sobre las cortinas que hacen de telón queriendo seguir ahí en el escenario con la intención de salir del círculo para romper el ciclo y así cambiar su historia.

Irene necesita encontrar el antídoto contra el veneno que la corroe desde dentro por lo que en su soledad navega hacia su centro en busca de la triaca que evaporará el tóxico que ha venido a instalarse sin invitación. ¿Cuánto tiempo pierde el hombre? Se pregunta, que sumergido en sus deseos vanos genera historias tristes repetidamente. Al fin ha hecho consciencia en su propia imagen, en las caretas que sin asimilarlo ella portaba. Irene ha dado así con el antídoto y no solo eso, Irene ha conseguido romper el círculo al seguir su propio camino y por vez primera escucha no un susurro sino el canto de su alma que a voz en grito le repite «vuelve a mi, no sigas perdiendo, te toca ganar ahora, ahora, ahora».

El fuego se va apagando y el circulo se expande y contrae al mismo tiempo. Semillas germinan inesperadamente bajo sus pies, los brotes se dejan ver. No deja de escuchar el canto de un coro de energías repitiendo «vuelve a mi», entonces les cede el paso y persigue esa melodía dejando tras de sí el circulo donde antaño sin saberlo se encontraba.

El círculo se expande y contrae al mismo tiempo que va sintiendo cómo el fuego se va apagando. Se va apagando…

DIOS BENDIGA EL REGGEATON

Si me conoces seguramente te estarás preguntando si acaso es broma el título de este post o si me he golpeado duro en la cabeza por atreverme a escribir o expresar algo así. Y para quienes no me conocéis, os comento que dentro de mis preferencias musicales el reggaetón está por el tope de mi lista pero cuando la vez del revés. Pero no he venido hoy a platicar de música o gustos musicales, al menos no directamente. Más bien quiero compartiros una reflexión que surgió hace unos días atrás luego que la frase que titula este post llamara mi atención dentro de la letra de un reggaetón que sonaba en el mismo espacio/tiempo donde me encontraba.

Todo surgió con la famosa frase y mi pregunta ¿Dios bendice el reggaetón? Y mi respuesta inmediata fue, sí, claro que sí, porque Dios es AMOR y está en todo. Entonces mis neuronas muy veloces y entusiasmadas con esta importantísima navegación en mi corteza cerebral motivada más bien por un reflejo espiritual (siempre intento que sea lo espiritual ante lo físico) me hizo caer en cuenta que alguna de las canciones que me han dedicado son de este género, lo cual no me incomoda y más bien me hace bastante gracia, como así también descubrir que muchas veces cuando conozco a alguien se esfuerza en extremo por tener gustos similares a los míos e incluso niega o esconde su real interés en lo que realmente disfruta, como por ejemplo este tipo de música.

Creo que nunca lo he dicho pero valoro el gesto, aunque lo cierto es que no hace falta ni mucho menos es necesario. Tendemos a creer que la persona que nos interesa debe tener los mismos gustos, sueños y similitudes nuestras. El tiempo me ha demostrado una y otra vez que eso es mero complemento, sólo complemento. Ahora mismo mi idea no es hablar de relaciones perfectas, parejas y amor, eso lo dejaré para algo más extenso en otro espacio/tiempo.

Y más allá del mensajito obvio y cliché acerca de ser verdaderos, si algo valoro detrás de esta autenticidad y sinceridad en una persona es recordarla más tarde justamente por aquello que no tiene en común conmigo, al menos para mí es magia, la fuerza gravitacional que llevará a esbozar una sonrisa interna y externa al mismo tiempo porque la simplicidad de tu autenticidad es lo que finalmente enamora.

Lo dijo Isaac Newton «la naturaleza se complace con la simplicidad» así que dejemos de lado los esfuerzos en ponernos caretas o ser artificiales. Abraza tu originalidad y deja que la naturaleza se complazca de ti.

Mantengo mi certeza que seguramente habrá alguien que por efecto gravitacional esboza sonrisas internas y externas cada vez que suena Hans Zimmer.

DE LÍNEAS EN BLANCO Y NEGRO A LOS COLORES

La vida comienza en blanco y negro, cuando sos chiquito todo lo ves simple y sólo te interesan: comer, echar fuera tus desperdicios, dormir y llorar para volver a repetir el proceso. Luego, vas creciendo y ese mundito de líneas y blanco y negro toma ciertos tonos grises para llegar a los tonos pasteles. Es que comenzaste a ir al colegio y te enseñaron las letras, los números y pendejadas varias. Estás aprendiendo que había mucho más que llorar, comer y echar fuera. Descubres que hay todo un regimiento de chiquitos y chiquitas iguales a ti y lo mejor de esto, es que podes interactuar con ellos.

Pasan los años y tus colores cambian, están sólidos. Ya sientes que puedes ser dueño y amo del mundo y la verdad es que recién estás terminando la prepa para irte a las ligas mayores. La universidad. ¡Hostias tío! Qué según tú ya dejaste los colores básicos hace rato, ya aprendiste a mezclar el azul con el amarillo, blanco y rojo, e incluso el amarillo con negro y pizcas de rojo y azul. Pero, lo cierto es que esta sucesión de colores recién comienza. No te das ni cuenta cuando sales al mundo laboral, ese que llaman el mundo real y la carta de colores se amplia y descubres que el blanco tan único y puro tiene toda una gama de derivados. Pues resulta que de aquí en adelante ya te emparejaste conllevando a un descubrimiento nuevo de colores de los que aunque te advirtieron en el camino, vos sientes que ninguno de tus amigos realmente lo hizo. Incluso a ratos crees que la vida se torna de grafito y se ve todo gris, pero luego de bancarte lo que parecían malas decisiones entiendes que es cuestión de echarle ganas y creerte el cuento. Ya pasamos la etapa donde nuestras inseguridades nos hacían andar con la goma a cuestas para poder corregir el trazo que no nos gustaba. Ahora, más venturosos ante nuestros colores dibujamos previamente con pasta o tinta y para los realmente valientes, ya van ocupando plumón marcador sin asco, sin miedo con todo tipo de colores.

Y resulta que así es la vida, va de líneas en blanco y negro a los colores. Y saben qué, yo creo que esos momentos únicos donde la embarramos, tal vez, sean colores fosforescentes que sólo dicen: “ey, tranquilo, que si la jodes o viviste un chascarro pues que se note” con el tiempo seguro será motivo de risas.

Deja fluir los colores, y persigue la carta completa, porque muchos se enamoran del grafito, otros se quedan con la pasta o la tinta y ni siquiera saben que hoy en día no se trata sólo de azul, rojo y negro. Agarra ese plumón y traza líneas nuevas, de colores diversos y dispersa todo, que los colores se mezclen y hagan más colores…

#SHIZUKA

Me gustas, me dijo. Y guardé silencio mientras flotaban en mi mente todas aquellas cosas que a mí me gustaban, como los atardeceres en rojo, o los amaneceres que parece son mucho menos vistos porque el caos y la prisa controlan todo durante las mañanas. Como los restos de naufragios que guardan mil historias de almas que vivieron antaño. Como me gusta un niño que sostiene mi mirada y la sella con su sonrisa. Como un grupo de ciclistas o motoqueros cargados de morrales, seguro traen muchos kilómetros llenos de anécdotas a su haber. Como la voz melosa de Savoretti. Como cada una de las dieciocho piezas del chocolate Lindor Lindt. Como la belleza única de los faros. Como el último libro que cargo en mi mochila. Como cuando el gomero crece más de la cuenta cada vez que me ausento de casa. Como cuando disfruto de la comida de mi madre. Como me gustan las barbas o un cabello desordenado. Como cada trayecto recorrido en los trekking. Como las conversaciones profundas, en especial con aquellas personas que jamás pensaste hablar. Como andar descalza en la comodidad de mi hogar. Como ese árbol solitario en mitad de la ruta negra. Como el viejo muelle al norte, que guarda recuerdos de valerosos hombres como Sir Shackleton. Como el choripan y su leche con plátano. Como el reencuentro y abrazo con aquella persona que no veías hace años. Como cuando fluye un cuento. Como cuando el parquímetro te piropea. Como cuando el empaquetador del supermercado te abraza. Como cuando al fin entiendes algo que parecía escrito en lengua muerta. Como las piedras que me hablan en el camino.

Él, no dijo nada más, guardo silencio cargado de sorpresa obvia porque le faltaba todo el resto de la pintura que se dibujaba en mi cabeza. Aquella donde todo el listado de los «me gustas» tenían una causa en común para mí, ser conexiones con la Luz, ser mi línea directa con el Creador. La pregunta que nacía entonces era, ¿él me gustaba cómo me gusta todo aquello que me conecta al Creador? Y la respuesta fluyo sin demoras en mi interior. Ahora yo guardaba silencio procurando no dañar su ego que una vez más buscaba ponerse por sobre mi, con la diferencia que en esta ocasión supe dejar atrás.

INCONDICIONAL

Qué difícil es ser incondicional cuando nuestra esencia está cargada de un ego envuelto en grandeza o victimización siempre categorizándonos en los yo merezco o no merezco, yo puedo y no puedo. Mantener la balanza equilibrada implica trabajo duro que nos lleva a creernos demasiado el cuento o terminar cediendo a la derrota.

Qué difícil es ser incondicional cuando la sociedad parece ser desequilibrada, injusta e intolerable, cuando intentas no emitir juicio pero sea donde sea que mires o gires la cabeza te encontrarás haciendo juicio gratis y recibiéndolo a cambio de nada, porque cuando hacemos el trabajo de observarnos a nosotros mismos difícilmente aceptamos o reconocemos estar en la vereda incorrecta.

Qué difícil es ser incondicional cuando en realidad no somos conscientes del peso de esta palabra, de su poesía intrínseca que incluye el «absoluto» sin requisitos. Sin limitación. Esa es la clave.

Te invito a observarte para que definas en qué punto de la balanza estás respecto a ti. Tu ego inflado te lleva a creer que ¿eres capaz de todo? Genial. Pero, ese «soy capaz de todo» ¿está pasando a llevar a terceros? Por otro lado, tu balanza está en el extremo de «no puedo con esto» ¿Qué tan miserable te ves a ti mismo?

Ahora pregúntate, ¿soy incondicional para conmigo?, ¿Qué significa ser incondicional con uno mismo? Equilibra la balanza sin limitaciones. Ama más, comparte, olvida aquello que te duele, aquello que crees merecer, entrega, entrega, entrega, perdónate, sé fiel a ti, ámate, respétate, cuando caigas levántate y hazte responsable, avanza, enfócate, no esperes algo a cambio, busca en tu interior honestamente que estás esperando de este día y si encuentras que existe un mínimo de ego o victimización agradece la cualidad que tienes para poder reconocerlo y luego elimínalo y comparte, comparte y comparte.

Querer ser incondicional parte con uno mismo porque ser incondicional es sinónimo de amor y si no hay amor por uno mismo jamás podrás compartir amor con el resto. No quiero enredarte, sólo enfocarte que si buscas amar, debes enfocarte en amarte y ser incondicional contigo primero, así podrás ser y dar todo para el resto.

Planta hoy una semilla de amor propio e incondicional buscando el balance entre el ego que juega desde el orgullo a la victimización. Sé incondicional, se amor…para ti y contigo. Si no sabes reconocer si estás en el camino correcto, detente un momento y observa si aquello que estás deseando es porque esperas recibir algo a cambio, entonces replantéatelo, si por el contrario iluminará a otros y percibes un camino angosto, sinuoso y difícil entonces ten por seguro que vas por el camino correcto. Cuando duele, cuando incomoda, molesta y genera una duda desafiante entonces estás en el camino correcto que te invita a ser «incondicional» para contigo, para crecer…para amar…porque como me dijiste hoy, muchas veces creemos que aquello que deseamos es lo mejor para nosotros, pero posiblemente es sólo un paso más en el proceso de nuestra propia transformación.

hei hei ayin

REENCUENTRO

¿Alguna vez haz sentido admiración o aquel interés inexplicable por ciertas personas?, hablo de aquellos que te provocan asombro por lo que hacen o seres con las cuales sientes una conexión única y especial. No aludo al tipo de admiración que pueda tener un fan hacia su artista favorito, si no más bien de algo mucho más profundo e íntimo, de aquellas personas comunes que se tornan especiales, pero claro, obviamente no lo sabes hasta después de conocerla.

Encontrarte con el alma que anhelas conocer desde hace tiempo debería suponer ansiedad, extásis y emociones varias. Lo cierto es que para mi las dos ocasiones que he pasado por esto se ha sentido de lo más ordinario.

No quiero que se mal interprete, cuando lo describo como ordinario me refiero a esa simpleza y cotidianidad que fluye natural al juntarse con nuestro mejor amigo ¿Lo has vivido verdad? Sólo que es una sensación que consigues tras años de amistad, de mucho compartir, risas, lágrimas, momentos absurdos y otros vergonzosos, así también momentos de éxito, triunfo, penas y derrotas. En fin, el compendio perfecto que regala una vida compartida con aquellos que endulzan tu día a día.

En mi andar por esta maraña de caminos envueltos en sensaciones y emociones, he descubierto, como dije al inicio, que cuando tu alma espera se concrete el encuentro con otra alma, te llevará a ella de los modos más misteriosos. Me inclino a pensar que venimos a este mundo con un contrato firmado previamente y aquellas personas (almas) que marcaran tu vida, créeme, nunca serán un encuentro fortuito. Podrán pasar largos años para ese encuentro y cuando sucede te lo aseguro, será de lo más ordinario. Más tarde sentirás que aquella persona la conoces de toda una vida y seguramente sea así ¿Porqué no pensar entonces que venimos ligados de vidas anteriores, donde ya «fuimos» y hemos pactado seguir «siendo» almas amigas en esta nueva vida?

Comienza como un susurro en alguna de las dos almas, luego se transforma en interés mutuo (hasta probablemente cargado de ego) ego que sólo será cómplice en ese reencuentro y termina con una sútil y aparente casualidad pasajera, efímera, pero que te hará sentir una conexión eterna.

Afortunados aquellos que saben reconocer ese reencuentro hace tanto tiempo pactado.